Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Antropología cristiana

| 10 kilos por 5 hábitos |

Imagen
Muchas veces pienso en que es también un camino de fe en nuestra espiritualidad cristiana, ir dejando entrar cada vez más a Jesús en las diversas áreas de nuestra vida, de tal manera de que, cada vez más, podamos entregarnos a Él, y ser cada vez más también, testimonio de su presencia en nosotros para el bien de los jóvenes, principalmente, y para nuestros hermanos. El crecimiento de nuestra interioridad, de nuestra espiritualidad, va de la mano del recorrido que vamos haciendo en nuestro autoconocimiento. Y esto lo pensé recientemente a raíz de que hace tiempo me llama la atención que hermanos sdb con quienes convivo, de a ratos se cuestionan acerca de su salud física, de su peso, de la alimentación, y esto lo viven a veces con angustia, les preocupa sinceramente, y quisieran llevar una vida que los haga ver y sentirse saludables físicamente. Me da la sensación de que no logran resolver esta lucha que, sin dudas, es el resultado de hábitos de alimentación, hidratación, de...

| Ejercicios del cuerpo. Ejercicios del espíritu |

Imagen
Existe algo para lo que los jóvenes tenemos todas las posibilidades y capacidades a flor de piel en esta etapa de la vida, en la cual Dios nos permite vivir hoy. Se trata de nuestro crecimiento, el crecimiento de nuestro cuerpo-espíritu, es decir, nuestro modo de ser y estar, nuestra apariencia y nuestra interioridad. La realidad física y la espiritualidad son dos aspectos de nuestra persona. Somos UNO, enteros, totales, y en esta unidad podemos distinguir dos aspectos, el corporal y el espiritual. El gran desafío para nuestra vida juvenil, tan llena de iniciativas y creatividad, es ir madurando ambos aspectos de nuestra persona armoniosamente, atendiendo el cuerpo sin descuidar el espíritu y cultivando la interioridad sin descuidar la salud del cuerpo. Hay que evitar comprender esto como un dualismo, pensando que por un lado somos cuerpo, y por otro, somos espíritu. De ese modo, seríamos algo así como “dos en uno”, nuestro cuerpo viviría independientemente del espíritu, y e...